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La cavitación debe ser realizada por un médico experto, no por cualquiera






La cavitación es un procedimiento estético para eliminar excesos de grasa, a través de un dispositivo de ondas de ultrasonido o electromagnéticas en zonas como el abdomen, espalda baja, piernas y brazos en pacientes con obesidad.

Este procedimiento consiste en generar burbujas, en la zona corporal a tratar, para destruir el tejido adiposo causando la implosión de la grasa, la cual se convierte en un líquido que luego se elimina a través de un drenaje linfático con masajes u otras técnicas médicas.


No te dejes realizar una cavitación de cualquiera

Aunque en el mercado de la estética nos han vendido la idea de que la cavitación puede realizarla cualquier persona, dedicada al negocio de la belleza, por ser aparentemente un procedimiento sencillo y no invasivo, en realidad sólo debe ser llevada a cabo por un médico capacitado, con experiencia y certificación para practicar este tratamiento. 

La precisión, los conocimientos con respecto a la anatomía de un paciente y la experticia, a la hora de manipular equipos para realizar cavitaciones, son tan solo algunos de los requisitos para realizar correctamente este tratamiento, pues si se practica de forma inadecuada, se pueden llegar a producir daños irreparables en el organismo de una persona.

 

El tiempo es determinante en una cavitación 

El manubrio es el dispositivo que emite las ondas electromagnéticas para destruír la grasa en una zona específica del cuerpo, este se debe manipular teniendo cuidado de no direccionarlo perpendicularmente hacia la zona a tratar: 

“El manubrio debe dirigirse con un ángulo de aproximadamente 45 grados, tomando con precisión una porción del gordito, que en términos médicos se denomina como tejido celular subcutáneo, con el fin de evitar que las ondas lleguen directamente a los órganos, que pueden resultar gravemente quemados”, explica la Dra. Violeta Hoyos, quien posee conocimientos sobre casos de pacientes, víctimas de cavitaciones mal realizadas.

Una sesión de cavitación debe realizarse una vez por semana, máximo dos. No debe durar más de 20 minutos, incluso, la Dra. Violeta Hoyos advierte que el contacto de las ondas de ultrasonido o electromagnéticas, no puede superar los 30 segundos en cada una de las regiones donde se busca destruir grasa.

 

Principales complicaciones tras una cavitación mal hecha 

Algunas de las personas inexpertas que ofrecen servicios estéticos, como cavitaciones para adelgazar, suelen realizar sesiones que pueden durar hasta 2 horas. Otras, utilizan el manubrio en dirección perpendicular, estableciendo un contacto con órganos duros como el páncreas, riñones hígado y pulmones, causando una deshidratación de los mismos, así como su quema inminente.

“Conozco casos de pacientes, víctimas de cavitaciones mal hechas, que han llegado a unidades de cuidados intensivos y han necesitado apertura total del abdomen para volver a hidratar todos los órganos, siendo este un aspecto muy grave para la salud de ellos”, añade la Dra. Hoyos. 

Los aparatos para realizar procedimientos de cavitación sólo los pueden manipular los médicos debidamente capacitados, y en esto hace énfasis la Dra. Hoyos: “Estos equipos no pueden ser utilizados por esteticistas. Lamentablemente ahora tenemos un gran problema de salud pública y es que todos los equipamientos para procedimientos invasivos y no invasivos pueden ser adquiridos y utilizados por cualquier persona”.

Adicionalmente, un paciente apto para una cavitación, no puede ser una persona delgada, debe ser alguien con sobrepeso u obesidad o una persona con tejido celular subcutáneo considerable para que la onda llegue directamente a la zona con grasa y no alcance a tener contacto con ningún órgano. 

“Los daños de una cavitación mal realizada pueden manifestarse a largo plazo con síntomas como cansancio, fatiga, somnolencia y sed, entre otras molestias, en donde pueden estar afectados los órganos duros”, por esta razón los pacientes deben ser precavidos, consultar al especialista idóneo y ante todo buscar su seguridad. Concluye la Dra. Hoyos.

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